Sobre el artículo retirado de Salvador Sostres


El columnista y tertuliano Salvador Sostres la ha vuelto a liar. Es una de esas personas que prefiere ser el centro de las críticas a pasar inadvertido. Es como lo que dice en el perfil de su Twitter otro maestro de la escuela, Risto Mejide: “Si cuando hablas nadie se molesta, eso es que no has dicho absolutamente nada“.

Salvador Sostres

Bien. Guste o no, es una filosofía como otra cualquiera. El problema viene cuando parece que eres periodista, escribes a menudo artículos de opinión en uno de los diarios más importantes de España y participas como tertuliano en programas de media parrilla televisiva. Y es que Sostres lleva unos cuantos años caminando por la fina línea de la provocación en temas tan banales como la pederastia, la violencia de sexo, el bilingüismo catalán y política española en general. Bagatelas con las que se ha ido labrando fama, vaya.

Ayer escribió sobre el llamado asesino de la webcam y reflexionaba sobre la idea de que en cierta manera la reacción del asesino fue algo natural y comprensible al ver cómo se desmoronaba su vida. En resumidas cuentas, que la violencia es inherente al hombre y siempre hay un límite tras el cual todos acabamos recurriendo a ella. Tarde o temprano.

El presunto asesino y su pareja

Sostres no justifica en ningún momento ningún tipo de violencia y desea que el asesino sea juzgado y condenado como merece: “ni puedo justificar ni justifico un asesinato, ni cualquier forma de maltrato tenga consecuencias más leves o más graves. No pienso que haya causas morales que puedan justificar matar a alguien, ni que puedan servir siquiera de atenuantes en el juicio. (…) Es un chico que tuvo una reacción terrible, inaceptable e inasumible, criminal, y que no sólo terminó con la vida de su novia y la de la criatura que esperaba sino que terminó, en cierto modo, con la suya propia.”

Solamente nos presenta un ejemplo claro de las limitaciones que tiene el ser humano. De que en su interior duermen muchos instintos viles y bajos, que ahora están tapados y son controlados por la razón.

En todo lo anterior estoy de acuerdo con Sostres. Que no os quepa duda de que todos tenemos un límite ético y moral tras el cual afloran esos instintos violentos. Pero quizá se le olvidó decir que se es mejor persona cuanto más lejos se tiene ese límite, el cuál depende del temple y educación de la persona y, sobre todo, de la propia situación.

Al final el columnista acierta en el centro de la diana: “quiero pensar que no tendría su reacción, como también lo quieres pensar tú. Pero, ¿podríamos realmente asegurarlo?. Cuando todo nuestro mundo se desmorona de repente, cuando se vuelve frágil y tan vertiginosa la línea entre el ser y el no ser, ¿puedes estar seguro de que conservarías tu serenidad, tu aplomo?, ¿puedes estar seguro de que serías en todo momento plenamente consciente de lo que hicieras?“.

Fotograma de "Seven"

El mejor ejemplo que se me ocurre lo tenemos en la película Seven (1995), concretamente en su secuencia final. Si la has visto sabrás a qué me refiero. Si no la has visto recomiendo encarecidamente que lo hagas.

En lo que no estoy de acuerdo con Sostres es que no quiere que se califique de “monstruo” al asesino. Para mí cualquiera se convierte en un monstruo al traspasar el límite y desoír la razón.

Así que bueno, podéis haceros una idea de lo bien que puede llegar a caer Salvador Sostres a muchísima gente. Bajo mi punto de vista no sólo es tan odiado por ser de derechas, si no porque además es demasiado llano, soez y dice las cosas sin pelos en la lengua. En muchas ocasiones dice auténticas burradas, sí, pero en otras quizás tiene la razón…

…Y lo jodido es eso, que cuando te demonizan jamás vuelves a tener razón en nada, nunca más.

Que Dios nos asista


- Dr. Manhattan: “Blake, estaba embarazada. Y tú le disparaste.”

- El Comediante : “Sí. Sí. Eso es. Embarazada. Le disparé. Bang. ¿Y sabes qué? Tú me viste. Pudiste convertir el rifle en vapor, las balas en mercurio o la botella en copos de nieve. Pudiste teleportar a cualquiera de nosotros a Australia… Pero no levantaste un dedo. No te importan un cuerno las personas. Que Dios nos asista, que Dios nos asista.”

Escena de Watchmen (1986),
novela gráfica de Dave Gibbons y Alan Moore.

Un par de tortazos a tiempo


Porque efectivamente, un par de tortazos a tiempo y bien dados ahorran muchos problemas y además son educativos. Millones de años de evolución han demostrado que son eficaces y debemos tener el cuidado de no confundirlos con simple maltrato infantil.

Y como muestra de que son necesarios cuando la cosa se desmadra en primer lugar os presento al pequeño y encantador Miguel, la primera derrota flagrante de Supernanny:

De todas formas si mi padre se pareciera tanto a Leonardo Dantés hubiera salido igual. Lo prometo.

En fin, tras unos años de crecimiento entre permisividad y libertinaje, el joven Miguelín se transformará en algo parecido al entrañable y fraternal caso de Nuria y Alexandra. Eso sí, espero que el gilipuella de Miguel no acabe llevando tanga y oros en las orejas.

PD: es curioso ver cómo el único rasgo culto de las dos hermanas es un insulto… ¿Habéis llamado alguna vez a alguien “escuerzo“?.

Soy incapaz de odiarlo todo


Porque en contraposición a la violencia, envidia, codicia y demás formas de maldad el ser humano tiene también de manera inherente virtudes que equilibran la balanza.

Por todas ellas merecemos la pena.

“La civilización es una carrera entre la educación y la catástrofe.”

-H. G. Wells

La educación es la clave. Asegúrate de educar bien a tus hijos y serán buenas personas.